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Los Urrutia y La Escuelita del Crimen, la marca del humor que perduró más de cincuenta años

Fundada en 1939, repartió humor por todas las barriadas, con sus inigualables muñecos y personajes. En 1992 dejaron de participar, pero su huella aún perdura en la memoria.

Por Guzmán Ramos y Fabio da Silva

En una de aquellas noches de febrero de 1939 por el barrio Capurro. Los “hermanos” Ruben y Jaime Urrutia -de 17 y 19 años, respectivamente- estaban en la esquina de las calles Francisco Gómez y Coraceros, donde funcionaba el tablado “Chanta Cuatro”, sobre cuyo escenario actuaban los grandes espectáculos carnavalescos de la época.
Sin embargo, aquella noche los conjuntos se habían retrasado y de a poco el tedio comenzó a adueñarse del público, incluyendo a los Urrutia.
Entonces, a Ruben se le ocurrió una idea y la comentó con Jaime y con tres amigos del barrio que los acompañaban. Ellos eran Héctor Maciel, Marx “Bay-Bay” González y Ricardo “Coco” Acuña. Ruben ya había pensado armar un conjuntito y subir al escenario a divertirse un rato y todos estuvieron de acuerdo en acompañarlo.
Surgió la idea de parodiar una escuela, con Ruben como una vieja maestra, y los demás interpretando a los alumnos. Pocos días antes, Ruben había visto en el “Cine Alcázar” del Paso Molino, una película estadounidense llamada “Crime School” (“La escuela del crimen”) y adoptando ese título, dieron inicio a la historia.
Jaime Urrutia, quien poseía una gran habilidad para las manualidades, de inmediato confeccionó caretas para todos, valiéndose de bolsas de tela. A la careta de “La Maestra” le agregó una gran nariz puntiaguda. Pronto consiguieron guardapolvos, tizas, un pizarrón y un trozo de madera para la regla de “La Maestra”.
En pocos minutos idearon un libreto. Cuando todo estuvo pronto, solicitaron permiso a los organizadores del citado tablado para subir al escenario a divertir a la gente, y luego de actuar, pasar el sombrero, entre el público.
Los responsables del tablado aceptaron y aquella noche de febrero de 1939, sobre el escenario del “Chanta Cuatro”, comenzó la historia de La Escuela del Crimen.

EL ÉXITO
Debido al gran éxito que La Escuelita del Crimen había logrado en los tablados de barrio, como conjunto fuera de concurso, en la segunda mitad de la década del 40, la Maestra y sus alumnos fueron invitados para actuar, nada menos que en el Teatro Municipal de Verano del Parque Rodó.
Por aquellos años se sumó como actor y libretista Eduardo “Tornillo” Gamero, quien no sólo escribió el himno de la Escuelita, llamado “Al compás del bufa-bufa”, sino que con el tiempo se transformó en uno de los más grandes letristas en la historia del Carnaval.
Era evidente que aquello había dejado de ser sólo un divertimento de verano, y así lo comprendieron los Urrutia, quienes luego de participar del Carnaval durante varios años, en 1948 fundaron oficialmente el conjunto, bajo el nombre de “La Escuelita del Crimen”.
En aquellos tiempos, los conjuntos debían apuntarse al llegar a cada tablado, y eso era tarea del director, pero Jaime y Ruben Urrutia no tenían tiempo de ocuparse de tal cosa, debido a que al ingresar al tablado, ya lo hacían actuando.
Por lo tanto, el título no fue apuntado por ellos, sino por un amigo del barrio, de absoluta confianza, José Luis Breijo, a quien en la barra apodaban “El Lili”.
Así pues, comenzaron a concursar, pero como parodistas, dado que la categoría de humoristas aún no existía.
El primer premio de parodistas de 1949 lo obtuvo el conjunto Fígaros Armónicos, el segundo Andá ke te kure Lola, el tercero La Escuelita del crimen, el cuarto los Parodistas de Chocolate y el quinto los Humoristas del Betún.
Desde su etapa fundacional los Urrutia enriquecieron sus presentaciones mediante escenografías móviles y diversos elementos (ideados y confeccionados por ellos mismos) que producían efectos visuales sin precedentes en el Carnaval uruguayo.
En los años ’50 comenzaron a introducir, gradualmente, un notable trabajo en muñecos, hechos primero en papel maché, pasando luego a trabajar con espuma de poliuretano, conocida popularmente como “Polisón”.
Ambos hermanos se hicieron expertos en la confección de muñecos: Jaime en la parte exterior, y Ruben en la mecánica que daban vida a las diferentes figuras.

EN EL HUMORISMO
En 1955 fue creada la categoría de humoristas. Ese año La Escuelita del Crimen logró el primer premio, convirtiéndose así en el primer conjunto de humoristas ganador en la historia de la categoría. Desde el inicio del conjunto, su único personaje estelar era la popular “Maestra” interpretada por Ruben.
Y aunque el público sabía que Jaime era uno de los directores del conjunto, durante casi treinta años interpretó decenas de personajes con gran éxito, pero sin pasar al frente como figura, hasta que en 1974, Jorge Scheck (quien libretaba a La Escuelita en ese entonces), como parte de una escena relacionada con la época del medioevo, creó para Jaime un personaje llamado “Niño Calatrava”, quien no sólo logró ser un éxito rotundo, sino que lo caracterizó por el resto de su vida, transformándolo en uno de los personajes más queridos por el público en la historia del Carnaval uruguayo.

MENSAJE
La Escuelita del Crimen siempre solía transmitir un mensaje social al pueblo, a veces de modo directo y en otras ocasiones ocultándolo en una situación humorística. En 1977 y 1978, debido al desagradable momento histórico por el que atravesaba Uruguay, La Escuelita sufrió la ausencia de Jaime Urrutia, quien estuvo proscrito por tres años.
En 1982 se integró al conjunto el popular libretista Jorge Bianco, quien sería el que más éxitos (en premios) obtuvo. En 1983, debido a que el jurado del Concurso Oficial vio a un utilero que estaba sujetando una escenografía móvil (un ómnibus) y lo contó como componente, el conjunto perdió una importante cantidad de puntos y quedó ubicado en el cuarto puesto.
Las escenas presentadas por los Urrutia eran “La Escuelita Cavernícola” y “El Paseo al Hipódromo” y “La Canción de Los Niños”, un fragmento musical cantado sobre una música de Chico Buarque que repitieron hasta su última función.
En 1984, el conjunto ganó el primer premio en el Concurso Oficial con “La Escuelita Colonial” (galardonada como “Mejor humorada”) y El Casamiento de la Maestra”. Jaime Urrutia fue galardonado por los integrantes de la prensa especializada como Figura.
En 1985, se repitió el primer premio, pero fue el último carnaval de Jaime Urrutia, quien falleció en la madrugada del 24 de setiembre de 1985, en Montevideo, dejando tras de sí un recuerdo indeleble en el público.
Ningún homenaje a Jaime Urrutia podía haber sido mejor que el primer premio obtenido por La Escuelita del Crimen en 1986, con las escenas de “La Escuelita en 18 de Julio” y “La Maestra en la Rusia de los Zares”.
En 1987, el conjunto logró el segundo premio con las escenas: “La Escuelita en el Mundial de ‘México ’86′” y “La Maestra en Oriente”.
En 1988, concursaron con las escenas de “La Clase de Música” y “La Obra de Venecia”, trabajando sin intervalo central e, incluso, efectuando a telón abierto los cambios de escenografías.
En 1989, año en que La Escuelita del Crimen cumplió su 50º aniversario, una vez más obtuvo el segundo premio, con las escenas de “La Escuelita en el Museo” y “La Maestra en el Colmao”.
En 1990, el conjunto obtuvo su último primer premio, con una sola escena: “La jubilación de la maestra”. También Jorge Bianco obtuvo la mención al mejor libretista de humoristas, y se le otorgó a La Escuelita del Crimen, por parte de la Intendencia Municipal de Montevideo, un premio a la “Creatividad en función del espectáculo”, lo cual fue de estricta justicia con Ruben Urrutia, quien, aunque no figuraba como tal, era el único creativo (intelectual y a veces material) de todo lo que La Escuelita, presentaba en el escenario.
En 1991, el conjunto participó del carnaval, pero lo hizo fuera de concurso, con “El circo”. Contó con la participación de un actor argentino, Miguel Fontes “El enano de oro”, y de Juan Carlos Acosta, el popular “Payaso Carozo”, incorporándose a La Escuela, el brillante humorista Walter Brilka.
Tras haber sido invitado el conjunto para actuar en el Teatro de Verano en 1991, los humoristas que concursaban se pusieron en contra, y no lo permitieron. Así pues, el espectáculo no llegó al público del “Ramón Collazo”, donde el éxito hubiera sido notable.
En 1992, volvieron a concursar, con las escenas “La Escuelita en el Medioevo” y “La Niñez de la Maestra”, con una participación que divirtió al público pero no conformó al jurado que, sin tener ningún tipo de contemplaciones, descalificó a La Escuelita del Crimen, impidiéndole participar en la segunda rueda del concurso.
Eso fue el detonante para que Ruben , después de 53 años consecutivos en Carnaval, se sintiera ignorado y maltratado, ya que después de tantos años y primeros premios no fue respetado ni él ni su conjunto, dejándolo sin la posibilidad de tener la segunda rueda de “ajuste”, como para poder revertir una presentación que no había sido tan mala.
Lamentablemente, a partir de ese episodio la Escuelita dejó de salir, por más que en 2004 y a pedido de la gente intentaron volver sin pasar siquiera la prueba de admisión.
Sin dudas que la historia y el pueblo carnavalero se encargaron de olvidar ese episodio, ya que muy pocos conjuntos al día de hoy, y después de tantos años, tienen el respeto y el cariño de la gente como la querida Escuelita del Crimen
De la misma manera sus creadores Ruben y Jaime tienen el honor de estar entre los más grandes entre los grandes del humorismo uruguayo, logrando lo más difícil en este medio: no haber sido olvidados y que cada vez que alguien recuerde sus nombres o el de su conjunto, lo hagan con una sonrisa en sus labios.