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El cura bohemio de Punta Carretas, la devoción por Los Redondos y la paridad de género «que ya no tiene vuelta atrás» inspiran la «Misa Murguera» de La Falta

«La murga paritaria, en términos históricos, no tiene vuelta atrás», dijo en entrevista con Calle Febrero el líder de Falta y Resto, Raúl Castro, «Tintabrava». La espiritualidad de un disco de música religiosa nicaragüense y la devoción de los fanáticos de los Redondos inspiraron el concepto con el que la murga de las cuatro estaciones encarará su vuelta a los escenarios.

Por Guzmán Ramos y Cristian Panzardo
Foto: Jimena del Río Ocampo

«Misa Campesina Nicaragüense». Así se llama el álbum de los autores José de la Jara y Manuel Dávila que el sacerdote Eduardo «Calonga» Minelli, párroco de la iglesia de Punta Carretas, le obsequió a Tintabrava una noche de febrero de finales del siglo pasado, cuando Falta y Resto salía desde el patio de esa iglesia.
El disco permaneció en la nutrida fonoteca de Raúl hasta mediados del 2016, instancia en la que el líder de la murga de las cuatro estaciones regresó a su casa para reponerse de un serio quebranto de salud que casi le cuesta la vida.
En ese momento, atrapado por la mística y espiritualidad de dichos acordes religiosos -que los curas afines a la Teología de la Liberación entobaban junto a los fieles en varios paíes del Tercer Mundo- Raúl volvió a escucharlo y ahí prendió la idea de la «Misa Murguera», el espectáculo 2018 de Falta y Resto, en su regreso al carnaval.
La Misa Campesina hoy está vedada en la liturgia nicaragüense, a pesar de estar viva en la memoria de un país mayoritariamente cristiano.
Tan viva como la figura de Eduardo Minelli, un sacerdote fallecido hace algunos años, cuya huella marcó a varias generaciones en la parroquia montevideana de Punta Carretas, así como en la de La Pedrera, donde fungía como «sacerdote de verano», según él mismo recuerda en sus crónicas.
Minelli fue un cura bohemio, futbolista, gran jugador de truco y de largas madrugadas con su vaso de vino, tres combinaciones que, posiblemente, fueron el cóctel que lo acercaron a Falta y Resto y al carnaval, en las etapas finales de su vida.
Pero la «Misa Murguera» de Tintabrava y sus hijos Leandro, Juan Felipe y Soledad, a los que se sumaron Matías Gayesky, Federico Varela y Diego Morales en la creación de los libretos y músicas, tiene otras fuentes de inspiración.
Según contó Tintabrava a Calle Febrero, (Carlos) «Indio» Solari, líder de la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, también tuvo que ver en el desarrollo del concepto que plasmarán en el escenario..
Es que la banda fundada a mediados de los años setenta por Solari y Eduardo «Skay» Beilinson se transformó, con el tiempo, en un grupo de culto de la rockera y musical del vecino país, generando un vínculo indisoluble y cuasi religioso con sus seguidores.
«La misa ricotera, como idea, también es una fuente de inspiración», sostuvo Raúl, en alusión al fanatismo de los seguidores del grupo, que se supieron manifestarse de modo exhuberante en cada recital, hasta la desaparición, en 2001.
Finalmente, los temas de género terminaron de abrochar la idea, dijo Raúl.
En el 2018, Falta y Resto contará con seis mujeres en su elenco (Papina de Palma, Carolina Favier, María José Hernández, Martina Cal, Camila Sosa y Jhoanna Duarte), artistas con destacada trayectoria en la música nacional, en un amplio abanico musical que recorre desde el jazz, pop, milongas, melódico y música infantil, entre otras vertientes.
La iniciativa -dijo el líder de Falta y Resto- se relaciona con la «obligación del género murguero de cantar las reivindicaciones de su tiempo y este es un momento para hablar de la equidad de género», añadió.
A juicio de Raúl «la murga paritaria ya no tiene vuelta atrás en términos históricos», puntualizó, tras señalar que las seis artistas del grupo «realizan un aporte sensible y maravilloso».
El espectáculo de La Falta tendrá una presentación en la cual realizarán una invocación al Dios Momo, para que este venga «a revivir y revitalizar un carnaval acartonado, pendiente de los rubros, los quilombos y donde el público ha perdido el sentido de la fiesta, que ha cedido espacio a una participación muy pasiva», dijo Tintabrava.
A partir de esa idea se dispararán distintos momentos y cuplés: habrá un salpicón de crítica denominado «Los Mandamientos», otro denominado «El Confesionario», otro sobre el machismo -que dará lugar al discurso sobre la igualdad-, al tiempo que Luis Lacalle Pou deberá enfrentarse, figurativamente, a una «bendición o maldición» de la murga, que opinará sobre su accionar político, «en nombre del pueblo carnavalero», indicó el máximo creativo de la murga.
Finalmente, Orlando «Mono» da Costa realizará el cuplé «El Ateo» y Carolina Favier interpretará a Dios Momo, en un pasaje denominado «Juana, la Murga», donde habrá referencias a las murgas de toda la región, en lo que representará «un gran homenaje al género».
La despedida, por su parte, estará dedicada «a la coherencia y lucha» de Daniel Viglietti, cantautor uruguayo y militante político fallecido el año pasado.