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Patos Cabreros y Asaltantes con Patente, de Pepino y Cachela: una hermandad que cambió la historia de la murga

Antonio “Cachela” Casaravilla, de Asaltantes con Patente y José “Pepino” Ministeri, de Patos Cabreros, personifican en el imaginario la rivalidad más importante de la historia murguera. Sin embargo, los hechos demuestran que la “confrontación” entre ambos títulos es únicamente parte de un relato fantasioso.

Por Guzmán Ramos y Fabio da Silva

En el imaginario murguero, Asaltantes con Patente y Patos Cabreros encarnan un antiguo duelo clásico, con sus principales referentes, Cachela y Pepino, como protagonistas indiscutidos y máximos referentes.
Sin embargo, esa antigua rivalidad es únicamente parte de un mito.
Los Patos nacen en 1910 -ni en 1911 ni en 1914 como se ha dicho equivocadamente hasta el cansancio- a pesar de que de esta última fecha data su primer registro en el concurso.
Sin embargo, Pepino recién se incorpora en 1917.
No fue su fundador ni creador, aunque a los pocos años -y gracias a sus aportes creativos en música (batería) y vestuario (frac)- pasó a convertirse en ícono.
El año 1927 fue esplendoroso para Los Patos: se estrenaron con un primer premio y, además, se convirtieron en la primera murga en cruzar el Río de la Plata, para actuar en Buenos Aires, donde presentaron el himno “Uruguayos Campeones”, escrito por Omar Odriozola, sobre los triunfos celestes en Colombes y el Sudamericano de Chile.
Los Asaltantes con Patente de Cachela, en tanto, nacen un año más tarde, en 1928, en un bar ubicado entre las calles Yaguarón y Asunción, pegado a la sucursal de canillitas en la que trabajaba Pepino y a la que su director, algunos años menor que su par de Los Patos, frecuentaba con asiduidad, según contó Ruben Madera, uno de los mayores conocedores del vínculo entre ambos íconos del género.
El nacimiento de Asaltantes -recuerda Madera- generó un gran impacto, aunque el verdadero batacazo de finales de la década del veinte lo dio la murga de Pepino, que había arrebatado la supremacía a Curtidores de Hongos, la ganadora de 1922, 1923, 1924 y 1925 y a Saltimbanquis, la ganadora del carnaval de 1926.
A propósito del primer premio de 1926, discutido hasta el día de hoy, Calle Febrero publicará a la brevedad una serie de documentos históricos que acreditan que fue la murga de Domingo Espert la verdadera ganadora de ese año.
El artículo llevará la firma del periodista Xosé de Enríquez.
Los Patos, según las actas de la Comisión de Fiestas consultadas por Calle Febrero en el Museo del Carnaval ganaron, en el 1927, 1928, 1929, 1932, 1933, 1934 y 1937 (algunos de ellos compartidos).
A la murga de Pepino se le adjudica erróneamente el primer premio de 1938.
Ese año, la ganadora fue La Dos en Uno, una fusión de Patos Cabreros y Asaltantes con Patente, pero con su respectivo nombre.
En el coro de esa murga estaban -como era de esperar- Pepino y Cachela
El libreto original de esa actuación, que forma parte del archivo histórico de Calle Febrero, dice:
“Asaltantes con los Patos son / Dos en Uno (*) que harán sensación / el motivo de esta gran fusión / tiene cierta justificación / hoy luchemos que la fuerza hace la unión / Son dos murgas de gran atracción / donde el pueblo siente admiración / la decana que siempre luchó / y la otra que bien entonó / que reviva el Carnaval junto a las dos”.
(*) El libreto original escribe Dos en Uno en minúscula.

ASALTANTES AL PODIO EN 1935

Recién en 1935 Asaltantes logra por primera vez acceder al podio, compartiendo el primer premio junto a Patos y Curtidores.
Sin embargo, ya en 1932 habían entrado al corazón de la gente con una retirada que quedaría para siempre en la historia y que, como cuenta Ruben Madera, tendrían que entonar por siempre antes de bajarse de cualquier tablado (“Un saludo cordial…)”.
En 1937 la murga de Cachela accede nuevamente al primer premio, otra vez compartido, esta vez junto a Los Patos Cabreros y Saltimbanquis.
En 1939 -año en que debuta y gana La Milonga Nacional- Pepino cambia de murga y sale dirigiendo a Asaltantes con Patente, derribando de este modo el mito de la rivalidad y la confrontación.
También lo hizo en 1940, 1941 y 1943, logrando el primer premio de ese último año.
Cachela, en tanto, salió en Patos Cabreros en 1943, año en que la murga obtuvo el primer premio junto a Saltimbanquis, según el registro histórico de Calle Febrero.
La década del 40 se completa con los primeros premios de Asaltantes con Patente en 1945 y 1947.
Los Patos, en tanto, se quedaron con la corona de 1946. De ese año data la famosa foto de Cachela y Domingo Espert, parodiando al presidente Juan José de Amézaga, que le costó la censura oficial.
Además de Domingo Espert, Asaltantes con Patente fue dirigida por José “Pianito” Ministeri, el histórico director escénico de Araca la Cana, en 1947, con la que obtuvo el primer premio.
A modo de anécdota, las crónicas de la época datan en ese año el nacimiento del emblemático Coro de la Aduana, junto La Milonga Nacional, que desde su inicio se perfilaba como una murga muy popular.
Pero hacia finales de la década del cuarenta la supremacía de Asaltantes con Patente, Los Patos Cabreros y Saltimbanquis comenzó a ser discutida por murgas como Amantes al Engrudo, en 1949, o la vuelta al primer plano de Curtidores de Hongos, que habían recuperado a su máximo creador: Caros Céspedes.
Recién en 1953 Patos Cabreros retoma la senda triunfal, con un año que quedará para el recuerdo por la famosa despedida de “Los Patitos”.
En 1954 alcanzan también el primer puesto.
Cachela, mientras tanto, trataba de rearmar a Asaltantes, cuya base histórica se había dispersado en otras murgas.
Logró hacerlo de la mano del genial Carlos Soto y varios integrantes del coro de la Aduana.
Y si bien el grupo obtiene en esa década únicamente el primer premio de 1958, debe considerarse que a partir de ambos acontecimientos queda abierta la segunda etapa del grupo fundado en 1928.
En 1956, por su parte, Los Patos Cabreros acceden por última vez al primer premio dirigidos por Pepino, que fallece una década después.
Son años de declive de la murga en la estadística, pero no así en lo artístico, donde incorporan la magistral pluma de Carlos Modernell, que escribe el emblemático repertorio de 1961.
Cachela y sus Asaltantes, mientras tanto, logran posicionarse en la cima de una categoría que ya está instalada definitivamente entre las preferidas del público y obtiene los primeros premios de 1962 y 1964
El año 1975 es el último de Cachela, que fallece un año después.

LOS CAMBIOS DE PEPINO AL GÉNERO MURGUERO
Pepino logró los grandes cambios y el paso fundamental para que la categoría se trasformara en “interesante” para el público ya que, hasta ese momento, el género “no era bien visto” y pasaba “desapercibido” en los desfiles, según el propio director.
El primero fue la inclusión del modo rítmico basado en bombo, platillos y redoblante, tal cual lo conocemos ahora.
Otro logro importantísimo fue la vestimenta elegante de director.
Pepino era canillita y en su esquina de 18 de Julio y Andes se reunía buena parte de la alta sociedad montevidana, en le famoso Jockey Club, donde le regalan la indumentaria, a la que combinó cono zapatillas, por no tener los zapatos adecuados.

AÑO 1940: HISTÓRICO PARA LAS MURGAS
El Carnaval de 1940 es un año clave en la historia del carnaval y de la murga uruguaya, ya que por primera y única vez se vio sobre un escenario, no solo la unión de tres de las mejores murgas de la historia, como Araca, Patos y Asaltantes, sino que dentro de un mismo grupo se encontraron referentes de todos los tiempos como Pepino, Cachela y Pianito, el famoso Veterinario, Peloche, el negro Mario y Fitipaldi. En el coro, entre otros, estaban Villarnovo, Dorotea, Trasante, Madera y Rómulo Pirri “Tito Pastrana”.