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El cuplé del Neoliberalismo: una estupenda clase de historia de Metele que son Pasteles

Por Facundo de León
Foto: Agostina Vilardo

“Calma, pueblo, que esta murga hoy te representa (…) se te nota perdido e inseguro. Quédate tranquilo, nos pasa a los dos”, canta Metele que son Pasteles en la presentación de su espectáculo 2019, un texto que, independientemente de su tono evidentemente irónico,  se ajusta perfectamente a un sentir popular latente en la sociedad uruguaya, debido a la gestación de diversos fenómenos sociopolíticos.

La incertidumbre creo que es el término indicado para describir la vida actual de gran parte del mundo occidental. Nuevamente, como humanidad, estamos transitando las calles de la deslegitimación democrática, las guerras civiles, la batalla ideológica a través de las armas, la reducción del Estado, del desplazamiento de minorías, etc. Uruguay, de momento, mantiene una solidez institucional que lo aparta de este panorama perverso.

Esta inestabilidad, que aborda a muchos países, es producida por un viejo conocido en el mundo: el neoliberalismo. La murga, en uno de sus bloques más fuertes, lo describe a la perfección con sus formas y métodos, pero, por sobre todas las cosas, apelando a la memoria colectiva e intentando revivir y despertar sensibilidades sobre algunas crudezas vividas en el Uruguay de la década 1990.

La Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) definió los años 90 como “la década perdida”, que ligado a las secuelas derivadas de las dictaduras regionales establecían un marco caótico en la región.

Es sabido que los golpes de estado financiados principalmente por Estados Unidos y sostenidos en su ejecución por la Doctrina de Seguridad Nacional fue la política exterior utilizada en aquellos años para establecer una apertura de mercado y combatir la transición – o, mejor dicho, – la amenaza de acción directa del comunismo. Esa guerra se instalaba contra el comunismo internacional y era entablada en todos los ámbitos: político, social, económico, militar, cultural, ideológico.

Esa guerra la dio el neoliberalismo y está dándola actualmente, pero de una manera matizada con pinceladas “institucionales”, a través de la lógica del “Lawfare”. ¿Qué es el “Lawfare”? Simple, una guerra jurídica. Es decir, “el uso indebido de instrumentos jurídicos para fines de persecución política, destrucción de imagen pública e inhabilitación de un adversario político. Combina acciones aparentemente legales con una amplia cobertura de prensa para presionar al acusado y su entorno (incluidos familiares cercanos), de forma tal que éste sea más vulnerable a las acusaciones sin prueba. El objetivo: logar que pierda apoyo popular para que no disponga de capacidad de reacción” (Camila Vollenweider y Silvina Romano, Lawfare. La judicialización de la política en América Latina).

El método varió en pequeñas cuotas a diferencia de los aplicados en 1970. En cambio, los cometidos son exactamente los mismos y Metele que son Pasteles los enumera de manera perfecta: reducir la aplicación del Estado, la apertura feroz al mercado con discurso falaz apuntando a una competencia perfecta y derivando siempre en situaciones de monopolio u oligopolios privados. Ademas, de la pérdida de derechos sociales y de democracias con menor posibilidad de aplicación en el poder político por parte de la mayoría de la población y que usualmente están regidas por gobiernos autoritarios.

Una vez más, y a mi entender, de manera acertada, el colectivo realiza una crítica a la mayoría de la sociedad uruguaya, la clase media, analizada desde uno de los efectos más característicos del neoliberalismo: la pobreza.

“Los pasteles” establecen sobre un sinfín de comentarios vivenciales que se perciben en nuestra realidad desde hace años y por otro lado con un manejo estupendo de la ironía, describen al estereotipo clásico de quien emite tales comentarios situándolo en un lugar de contradicción absoluta.

Me hubiese gustado que el grupo desglose la incapacidad que tenemos en lograr entender el lugar de pertenencia que ocupamos en la sociedad, esas fronteras que usualmente se tergiversan en años de prosperidad y bonanza – no solo económica- y que es propio de la clase media de Uruguay.

La murga, como siempre, crea su discurso a partir de las realidades más tangibles y, en mi opinión, refleja un fuerte compromiso con la realidad política del país. Establece una mirada retrospectiva y critica, demostrando una gran capacidad de observar y describir actualidades. Excelente discurso de Metele que son Pasteles para reflexionar en un año donde tendremos elecciones nacionales.