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Gonzalo Imbert: «Todos los componentes de Cayó la Cabra estamos en la misma sintonía artística»

Por Nicolás Oroño Rodríguez

 

Cuando el bichito carnavalero te pica desde pequeño, no hay con qué darle. Más cuando sos uno de los payasos de la familia y compartís esa misma pasión con tu hermano. Hay experiencias que se deben sentir para entenderse, y el hecho de disfrutar del carnaval desde arriba del escenario es una de ellas. El entrevistado es otro de los tantos que cuando niño se deslumbraba viendo a aquellos “titanes” como los describe. Tiempo después el destino le traería la oportunidad de darse el gusto de cantar con muchos de esos monstruos, y hasta entablar amistad con algunos de ellos. Dueño de un gran histrionismo que se ve reflejado cada vez que está en escena, pero sobre todo de un amor incondicional por el Carnaval que no distingue categorías y estilos. Gonzalo Imbert  accedió a compartir media hora de su tiempo para pasear por su trayectoria en nuestra máxima fiesta popular, que si hay algo que la caracteriza es que tiene cuerda para rato.

¿CUÁLES SON TUS PRIMEROS RECUERDOS CARNAVALEROS?

“Lo primero que se me viene es el barrio y la familia. Yo soy de Belvedere, entonces solía ir a tablados como el de Liverpool, o el del Parque Bellán. Como todo niño disfrutaba de ver a esos monstruos gigantes que eran los artistas de todas las categorías. Porque no solo me gusta la murga. Después siempre estuve vinculado al candombe gracias a mi viejo que era uno de los mejores amigos de Eduardo Da Luz. Con mi hermano Álvaro teníamos esa necesidad dentro nuestro de poder subirnos al escenario en algún momento, porque éramos muy payasos los dos. Me acuerdo que decían que éramos los artistas de la familia, pero en realidad éramos unos caretas que siempre estábamos a disposición de lo que los demás  querían que hiciéramos (risas). Mi hermano comenzó a vincularse al teatro siendo adolescente, y yo seguí sus pasos. Él fue el que me terminó arrimando a Arteatro, en donde luego se gestó un conjunto de parodistas del Carnaval de las Promesas que hasta el día de hoy sigue saliendo y se llama Buby’s Bis. En el año 2000 salimos por primera vez los dos juntos en ese conjunto de parodistas”.

¿QUÉ CONJUNTOS TE PARTÍAN LA CABEZA EN ESA ÉPOCA?

“Recuerdo a conjuntos de parodistas como Valentinos y Adam’s, o a murgas como  Saltimbanquis, Los Arlequines, Araca la Cana, Diablos Verdes y La Reina de la Teja. A partir de 1997 había empezado a seguir a Contrafarsa en tiempos en los que se dio el boom de esa murga, y me enamoré de ese estilo murguero al igual que me encantaban los otros. No hay ningún estilo de murga que me guste más, sino que me gusta el género en sí. Obvio que musicalmente tiro más para Sayago, pero dame cualquier estilo que me encanta. Lo importante es estar arriba del escenario cantando”.

¿HABÍA ALGÚN ARTISTA CARNAVALERO QUE FUERA TU REFERENTE?

“De chiquito no tenía referentes. No había ninguna persona que me sirviera de inspiración, sino que lo que me motivaba era simplemente el hecho de compartir escenario con cualquiera de los titanes que miraba desde abajo. Igual hay pila de gente que admiro y con la cual he tenido la oportunidad de compartir algún carnaval. Tuve el honor de salir con Pendota (Miguel Meneses), que en paz descanse. A otros que te puedo nombrar son Pitufo (Edú Lombardo), Marcel (Keoroglián), Edén (Iturrioz), Julio Pérez, y varios veteranos que son simples mortales pero a la vez inmortales arriba del escenario. También un tipo que admiro es Marcelo Pallarés, con quien además mantengo un vínculo de amistad más allá de lo artístico, y otro es Ronald (Arismendi), que es otro veterano titán que me ha enseñado muchísimo lo que es la bohemia y el hecho de entender al Carnaval desde el costado más pasional y no tanto desde lo competitivo”.

¿CÓMO RECORDÁS TU PASAJE POR BUBY’S BIS Y POR ARTEATRO?

“Fue maravilloso. Es algo que nunca voy a olvidar porque fue importantísimo para todos los compañeros y amigos que formamos parte de esa generación. Hoy en día todos estamos haciendo Carnaval en diferentes lugares, y se nota el crecimiento de cada uno. Arteatro ha sido una escuela, y más allá de que luego uno se desvincula de ese lugar por la edad, sin duda que muchos nos hicimos ahí, tanto artística como humanamente”.

¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE GUSTA HACER ARRIBA DEL ESCENARIO?

“Lo que más me gusta es ir picoteando en diferentes lados. Me gusta mucho cantar y actuar. Igual actuando me siento más cómodo teniendo participaciones mínimas, ya que no me gusta acaparar demasiado la atención. Me re identifico con el rol de cupletero, pero me encantan las pequeñas participaciones, porque me aburre mucho tener responsabilidades grandes dentro de un espectáculo. Igual si me proponen tener un rol  más protagonista, voy para adelante y lo asumo con todo el compromiso. Durante una gira que hicimos con Asaltantes con Patente por Argentina, Rafael Cotelo, Diego Bello y Danilo Mazzo, que eran los que llevaban adelante los diálogos y el hilo del espectáculo, no pudieron ir de gira con la murga, y con el Pulpa (Maximiliano Méndez), y mi hermano Álvaro tuvimos que asumir esos roles. Si bien sabíamos el texto de memoria lo interpretamos a nuestra manera e incorporamos los personajes a nuestro modo. Fue algo maravilloso”.

“NO ME MUEVE NADIE DE LA MURGA”

“Pese a que me siento bien en todas las aguas, una vez que salí en murga me enamoré de ese género, y es la expresión artística que más me gusta. Pero los parodistas también me encantan porque me gusta mucho actuar, cantar, y también el baile, aunque no soy un virtuoso. En la murga puedo bailar de una manera más cómoda y no tengo que estar siguiendo una coreografía (risas).  Elijo la murga por la manera que tiene de expresarse y de decir. Hoy rechazo la posibilidad de salir en otra categoría porque como te dije antes me enamoré de la murga, y además me parece que aún me falta compartir escenario con pila de gente, y poder disfrutar de otros lugares y experiencias. De todas formas yo siempre digo que algún año voy a salir en una comparsa y voy a cantar un milongón, o hacer de gramillero, o podría volver al parodismo. Las categorías de revistas y humoristas no me copan tanto. No le cierro la puerta a ninguna otra experiencia, pero hoy por hoy no me mueve nadie de la murga”.

EL DEBUT EN CARNAVAL CON GURRUMINES

“Me vinculé con los Gurrumines junto con un montón de amigos con los que habíamos compartido la experiencia de Buby’s Bis. Lo que me sucedió en ese momento, que me sucede cada año y cuando no me pase seguramente no salga más, es sentir esa adrenalina hermosa de subirse al Teatro de Verano. Obviamente que al debutar en Carnaval te metés en otra vorágine, pero ya venía acostumbrado a subirme al escenario del Teatro de Verano por haber participado en el Carnaval de las Promesas, por lo que no viví ese cambio drástico. Además ese año estaba rodeado de amigos que conocía, y eso ayudó mucho más para que el debut se disfrutara. Haber salido con Pendota fue algo tremendo, y empezar a ser parte de la inmensidad que tienen los espectáculos carnavaleros en pleno concurso con toda la producción que conllevan, fue divino. El conjunto fue una revelación durante esos años y a lo largo del tiempo varios de los que tuvimos la oportunidad de salir allí, hemos recibido reconocimientos en otros lugares”.

¿CÓMO SE DIO LA OPORTUNIDAD DE SALIR EN LA GRAN MUÑECA?

“Yo estaba participando del Encuentro de Murga Joven con una murga que se llamaba Esquina Peligrosa, y también salí un año en La Trasnochada cuando participaba de ese Encuentro. En ese momento me llamaron para salir en La Gran Muñeca y no lo dudé. Les conté a los gurises que me iba para ahí. Me entusiasmaba poder salir en un lugar nuevo con un montón de gente que no conocía, y otra que conocía de otros lugares. La murga estaba viviendo una renovación y el título se había reinventado. Fueron años muy buenos. De los años que estuve en el conjunto, solamente en 2010 no entramos a la liguilla, pero siempre confiamos en nosotros e hicimos espectáculos que gustaban. Me acuerdo que esa fue el primer conjunto que me dió un papel para hacer y eso fue un reconocimiento muy lindo”.

SU PASAJE POR LA LEYENDA

“Haber aceptado esa propuesta terminó siendo algo muy lindo. No soy una persona que generalmente diga que “no” a las propuestas. Hasta 2011 salí en La Gran Muñeca, y luego de ese Carnaval la murga no iba a salir más. Me encontraba sin conjunto y me llamaron Nicolás Grandal y Edén para salir en La Leyenda, que era un título murguero nuevo. Ahí salí con figuras de todo tipo, y fue una experiencia totalmente diferente a La Gran Muñeca. He pasado por todos los estilos murgueros habidos y por haber. Dirigía Ramiro Duarte que es uno de los mejores directores contemporáneos. La murga tenía un estilo muy de la Aduana, y era algo que respetábamos porque salíamos del club Guruyú Waston. Mirar para el costado y ver al Lolo (Marcelo) Iribarne, a Nico Grandal, Damián Dewailly, un poco más lejos a Julio Pérez y Edén Iturrioz, era algo hermoso. Me acuerdo que pude cupletear con el Pastero (Javier Perera). Todos eran unos titanes. Más allá de que no nos fue tan bien a nivel de concurso, fue flor de experiencia pero no era un lugar en el que me hubiera quedado como sí lo hice en otros. Sentí que ese año fue como un puntapié para seguir yendo por distintos lugares. De hecho sucedió que para el carnaval siguiente con varios de ese grupo nos fuimos para Asaltantes con Patente”.

EN ASALTANTES CON PATENTE TUVISTE LA OPORTUNIDAD DE GANAR EL CONCURSO POR PRIMERA VEZ…

“Tal cual. Eso es algo que nunca vamos a desmerecer. En todo concurso a uno le gusta ganar. Pero son dos pesos aparte. Ganar es un reconocimiento maravilloso, pero a los días te despertás y seguís siendo la misma persona más allá del premio. La experiencia más enriquecedora fue haber compartido ese carnaval con un grupo precioso, y salir en un título como Asaltantes con Patente. Ahí conocí a tipos como Maxi Pérez, Marcelo Pallarés y Ronald Arismendi. Haber cantado versos escritos por Carlitos Tanco fue una meta cumplida, ya que tiene la habilidad de escribir cosas que están buenísimas tanto a la hora del humor como también de la crítica. Yo siempre digo que es un mutante. Un ser de otro planeta. Enfrentarnos luego a lo del cambio de título y tener que dar la prueba de admisión para el Carnaval siguiente como Don Timoteo fue algo muy fugaz. Me acuerdo que estábamos cantando la retirada para el Carnaval de 2014 con una letra que mencionaba todo el tiempo a Asaltantes y luego hubo que modificarla. Igual dar la prueba con esa barra, y esto lo digo humildemente pero a la vez elogiando a mis compañeros, fue una pavada. Nos planteamos arrancar de cero pero seguir siendo los mismos, ya que lo único que cambiaba era el nombre de la murga. Una vez que pasamos la prueba el espectáculo se reestructuró, pero estando Carlitos en los textos y teniendo a actores como Diego Bello, Rafa Cotelo y Pablito Aguirrezabal que se había sumado en ese momento, todo fue muchísimo más fácil”.

SUS ÚLTIMOS AÑOS EN DON TIMOTEO

“En 2015 Rafa Perone y el Chino (Álvaro Recoba), deciden no sacar la murga, pero nos prestan el título. Ahí tuvimos la oportunidad de arrimar gente amiga al conjunto, y volví a salir con mi hermano. Desde el principio, Rafa Perrone siempre tuvo el sueño de que Pitufo dirigiera a su murga, y en 2017 se dio esa oportunidad. Pinocho (Pablo Routin) había trabajado como técnico con la murga en años anteriores, haciendo la puesta en escena, pero ese año se le propuso estar arriba del escenario. Artísticamente me saco el sombrero con todos esos monstruos porque he aprendido mucho con ellos. Todo lo que se trabajó en el espectáculo de ese año se terminó viendo reflejado en el producto final”.

¿CÓMO VEÍAS A CAYÓ LA CABRA DESDE ANTES DE INTEGRARLA?

“Eso llegó a través del deseo. Veía a la murga desde que había arrancado y había empezado a estar en boca de todos. Vi siempre a Cayó la Cabra como un lugar en el que ya me sentía parte desde antes de que eso fuera una realidad. Luego de que dejó de salir Don Timoteo, se me presentaron pila de propuestas maravillosas, pero lo que quería era salir en las cabras. Les dije a los gurises que si había una oportunidad, quería salir con ellos. Cuando me llamaron, no lo dudé para nada. No me arrepiento y acá sigo al firme. Lo que sentìs formando parte de esta murga es inexplicable. Tenés que estar adentro para entenderlo. Me encanta la forma de decir las cosas que tiene la murga y el trabajo colectivo que hay. Es la primera vez que formo parte de una cooperativa artística, que abarca muchísimas cosas que se cumplen al pie de la letra. Los espectáculos que presenta la murga me encantan, y además me gusta mucho saber que todos estamos en la misma sintonía artísticamente”.

¿CÓMO VIVISTE ESTE CARNAVAL 2019?

“Lo disfruté muchísimo. Con la murga siento mucha satisfacción. Por suerte trabajamos mucho. En estos 2 años han pasado muchas situaciones dentro del grupo que lo han fortalecido. Cada uno aprende y se va sintiendo cómodo de distintas maneras en los diferentes lugares. Estar en las cabras es como estar en mi casa. Me dan ganas de ir a ensayar, a cantar y a pintarme la cara”.

¿QUÉ CARNAVALES HAS DISFRUTADO MÁS?

“Me quedo con varios años. El debut en la categoría de murgas con La Gran Muñeca en 2009 fue precioso. También me quedo con la retirada maravillosa que cantamos con La Leyenda en 2012. El año 2014 con Don Timoteo me encantó, al igual que el 2015 por haber salido con mi hermano y varios amigos. Obviamente que no me puedo olvidar del año 2017 con las mamis también en Timoteo, que fue uno de los mejores a nivel artístico, y por último me quedo con estos dos años con las Cabras que han sido maravillosos e incomparables uno con el otro”.

¿TENÉS ALGUNA CUENTA PENDIENTE EN CARNAVAL?

“Me guardo la respuesta porque es algo que se va dando conforme pasa el tiempo. Aún me queda  en el tintero poder compartir escenario con pila de amigos. Pero también me gusta vivir el presente. Me gusta quedarme en los lugares en los que me siento cómodo hasta que cumplo un ciclo y me reinvento en otro lado”.

SI TU CARRERA ARTÍSTICA DENTRO DEL CARNAVAL FUERA UNA FOTO, ¿QUÉ HABRÍA EN ELLA?

“Sería una foto de murga. No sé de qué murga ni con qué gente. Pero sería esa típica foto en el pedregullo, o la que te sacás desde el escenario antes de que se abra el telón. Esa sería la foto que definiría a mi carrera en el carnaval. No le pongas caras a ninguno de los  murguistas. Ahí entrarían todos, hasta la familia, los amigos, las novias, todo”.