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Kanela, un mito de la danza candombera, dijo adiós a los escenarios tras sesenta y seis carnavales

Por Facundo de León

Hace algunos días atrás el público de carnaval recibió una noticia inesperada: Julio «Kanela» Sosa, mediante un comunicado que él mismo firmó, anunció que a partir del 2020 no volverá a subirse a los escenarios, producto de su edad y alguna enfermedad.
El pasado sábado 2 de marzo fue el tercer pasaje de Tronar de tambores por el teatro de verano y la última ocasión donde el reconocido bailarín actuó arriba de las tablas del Ramón Collazo. Antes de que se abra el telón, Calle Febrero, dialogó con Julio Sosa, en medio de toda la adrenalina previa a la salida a escena de la actuación.

– ¿Cuántos años saliendo en carnaval?
– 66 años ya cumplidos.

– ¿Cómo está viviendo estos momentos?
– Estoy llorando por salir actuar por última vez en el templo de momo. Estoy viviendo con un encanto de que estoy como director, observando, para acostumbrándome a ver cómo será mi vida a partir del próximo año donde ya tenemos diseños e ideas pensadas para el espectáculo.

– ¿Ha sido un hombre muy cabulero cuando le tocaba subir al Teatro de Verano?
– No, sabes que no. Siempre dejé todo en manos del trabajo durante el año y en las manos del flaco que está arriba, él es quien resuelve todo.

– ¿Cómo fue el trajín de hoy?
Fue uno de los días mas tranquilos de mi vida. Soy consciente del disfrute que voy a tener con el público, con mi familia y que voy a poder disfrutar totalmente de la gente y su sentir.

– De ahora más, ¿qué se viene?
– Se viene la dirección de la comparsa. Voy a encargarme exclusivamente de los diseños y confección de los trajes. Después voy a supervisar, pero son los técnicos los responsables de la coreografía, puesta en escena, letras, etc.

– ¿El amor por el carnaval va a seguir intacto?
– El amor cada día fluye más, pero, para el amor, tiene que haber respeto. Y cuando una persona esa gordita, vieja y con sus pestes, lo mejor es dar un paso al costado y trabajar en otro tono.

– ¿Usted siente que va a tener mas tiempo ahora para dedicarle al espectáculo?
– Creo que sí. Siempre y cuando la salud me lo permita.

– ¿Cómo es su estado actual de salud?
– Como un viejo de 85 años al que le empiezan a llegar todas las nanas. Tengo una operación al corazón reciente, operaciones a la vista por las cataratas. En fin, estoy como el Banco Hipotecario, lleno de operaciones.

– ¿Las operaciones fueron el principal factor que lo lleva a dejar de salir?
– Totalmente. Quiero respetar mi salud para poder brindar a mi familia y mis amigos todo lo que realmente quiero.

– ¿El agotamiento de la rutina diaria de hacer tablados también es una causa?
– He cumplido con todos los escenarios en este carnaval. No he faltado a un solo escenario, ni de los populares ni de los comerciales, desde el más humilde al más encumbrado. Es lo que se merecía la gente y quería para mi despedida.

– A minutos de que se abra el telón para que actúe su conjunto y sea su última vez en este escenario que tantas veces lo arropo. ¿qué es lo que se le viene la cabeza?
– Terminar hoy esto y empezar a trabajar para el año que viene.

Repase la siguiente nota publicada por Guzmán Ramos en el diario El País el pasado domingo 4 de marzo

Kanela, una leyenda del candombe que baila por última vez en el Collazo
El multipremiado artista se retira de los escenarios de carnaval al finalizar el 2019

Por Guzmán Ramos

Lo venía meditando desde hace algún tiempo, pero no se animaba a tomar la decisión, hasta que los últimos achaques de salud le hicieron sentir el paso de los años y, de ese modo, poner un punto final a su extensa trayectoria candombera, aunque su grupo, Tronar de Tambores, continuará participando del carnaval y las llamadas.
Se trata de un “retiro asegurado y confirmado, que no tiene marcha atrás ni busca ser un  golpe bajo para ganar un premio”, advierte Julio “Kanela” Sosa, en entrevista con El País, minutos después de hacer su actuación de la segunda rueda.
En esa instancia el grupo ratificó que viene muy bien posicionado en la carrera de la difícil categoría de comparsas, de la que es uno de los cuatro finalistas, de modo que su última presentación en el máximo escenario carnavalero estaba prevista para ayer, al cierre de esta edición.
Kanela nació en Nico Pérez hace 86 años en el seno de una familia humilde.
Llegó tempranamente a Montevideo, donde formó parte de los elencos de Fantasía Negra, la comparsa de Pedro Ferreira que irrumpió en la década del cincuenta con un éxito arrollador; de Acuerelas de Candombe en la segunda mitad de los años setenta; de Kanela y Su Barakutanga, desde finales de esa década hasta principios de siglo, así como de Tronar de Tambores, del 2001 a la actualidad, entre las de mayor renombre.
Compartió escenarios con Pirulo Albín, Rosa Luna y la venezolana Negra Johnson, una destacada bailarina con la que mantuvo una estrechísima amistad hasta el mismo momento de su muerte, en sus brazos, según recuerda.
Una leyenda urbana lo sindica como descubridor de Marta Gularte, en 1949, como él se ha encargado de contar en más de una ocasión, aunque la verdad de esa historia quedará para siempre en una nebulosa.
Del mítico Pirulo Albín tomó su carácter, capacidad de liderazgo y elegancia en la danza, por más que su estilo en escena va por otro camino: usa un paso con menos desplazamiento, propone un intenso juego de piernas y caderas, una mayor apertura de brazos y una pronunciada inclinación corporal hacia delante para marcar el golpe acentuado del tambor.
De las icónicas lonjas de las Catacumbas -predecesoras de las cuerdas que hoy bajan por el costado de la Iglesia del Cerrito de la Victoria a ritmo acelerado- Kanela tomó el vigor y frenesí, mientras en que la diosa del mar y los orishás -culto del que fue referente- se inspiran su personalidad espiritual y su natural condición de polemista, cuando decide jugar alguna ficha electoral (apoya al Frente Amplio) o si es necesario defender la nutrida simbología y tradición de la comparsa.
“Soy exigente, pero tengo un corazón noble”, dice Kanela en el pedregullo del Ramón Collazo, entre abrazos son sus allegados. “Le he dado mi vida al candombe y la cultura, desde muy temprana edad, por eso ahora quiero retirarme a disfrutar, ya que me he dado cuenta que tengo un montón de familia a la que quiero conocer más en profundidad”, añade, al tiempo que pide que las futuras generaciones de comparseros “abandonen las peleas, envidias y rivalidades (…) y se dediquen a construir un futuro unidos”.